Dejo en esta página una sección en donde iré actualizando trabajos de alumnos.Por el momento, una serie que muestra la evolución de algunos de ellos: Andres Litvac, Vero, Lionel, Xana, Ayelen y Agustín .
"No se dibujar, ¿para qué intentar aprender dibujo?" Ésta, sépanlo, es una gran mentira. Es algo más o menos equivalente a decir: "No estoy en estado físico, ¿para qué voy a ir al gimnasio?"
Todo el mundo, y lo digo con mayúsculas y colores rutilantes, TODO EL MUNDO PUEDE APRENDER A DIBUJAR. Lo compruebo una y otra vez, con todos y cada uno de mis alumnos, quienes en su mayoría tienen entre 25 y 50 años y jamás habían dibujado antes (salvo en aquellos gloriosos días de infancia, cuando no teníamos miedo a equivocarnos, a ser juzgados, y mostrábamos cualquier producto que saliera de nuestras manos con orgullo de eximio artesano).
¿En qué consiste aprender a dibujar? Si bien la respuesta puede variar de persona a persona, por sus búsquedas individuales, inquietudes e intereses, en un plano general, aprender a dibujar consiste básicamente en dos cosas:
Por un lado, y esto representa un 15% cuanto mucho, una mínima gimnasia de la mano y de familiarizarse con los materiales. Pero en segundo lugar, y mucho más importante, aprender a dibujar es aprender a ver. O mejor dicho, re-aprender a ver. Devolver a la mirada ese momento pre-simbólico, cuando el lenguaje no le había puesto equivalente a las cosas que nos rodeaban (simbolito de arbol, simbolito de persona, simbolito de casa…). En otras palabras, aprender a ver allí donde ahora predominan los NOMBRES de las cosas, espacios, formas, recorridos, ángulos, luces y sombras.
Hay un tercer ítem, pero que hace referencia a las búsquedas personales. Y es, por supuesto, el nivel de la expresión. Eso, mis amigos, es interno. Puede abonarse, pueden prepararse las condiciones, pero como las plantas, no las hacemos crecer, sino que crecen ellas.
Y lo mejor para lograrlo es, justamente, preparar el terreno para que, un día, por propia fuerza, surja nuestra voz.
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Hoy puedo decir con orgullo y alegría que he visto progresar increíblemente a todos y cada uno de mis alumnos, casi todas ellos sin ninguna experiencia previa, de edades y backgrounds muy disímiles. Y descubrir, o redescubrir, junto con ellos, el placer de darse un tiempo apartado de todo, para simplemente escuchar el ruido del lapiz contra el papel, viendo cómo en donde nada había, aparece lo que imaginamos.
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"Me quedo pasmado cuando termino algo. Me quedo pasmado y desolado. Mi instinto de perfección debería impedirme acabar; debería impedirme incluso empezar. Pero me distraigo y obro. Lo que obtengo es un producto que no resulta de una aplicación de mi voluntad, sino de una concesión que ella hace de sí misma. Empiezo porque no tengo fuerza para pensar; termino porque no tengo alma para interrumpir. Este libro es mi cobardía."
Hela aquí, concluida. Sefiní. Ok, está bien, quizá la siga tocando... Pero digamos que me cansé. Ah, por cierto, frente a la pregunta: "cuando se termina una obra", la mejor respuesta es esa. Cuando el autor se cansa.
Se me fueron juntando textos. Textos que en su dimensión sentía que usurpaban lugar al blog original, éste, el de pinturas e ilustraciones. Así que, exigencias de la acumulación y deseos de ventilación, reconozcámoslo, hacen que cree este segundo lugar para ese lenta pero sistemática proliferación de palabras.
Revolviendo entre viejos papeles, encontré una libreta que no tocaba hace como doce años. Amarilla, doblada, quebrada. Tiene anotaciones, ideas, citas... esas cosas que a cierta edad parece tener sentido atesorar. Viéndolo hoy me digo: pero qué previsor. Me da gracia, ternura, extrañeza, todo eso junto y revuelto, encontrarme así, de esta manera, conmigo mismo. Sorprendido aún por las formas en que el pasado se te instala en un minuto en el presente, extraigo acá dos cosas que me llamaron la atención:
"En qué momento uno deja de ser, para transformarse en todo lo que hizo antes?" (supuestamente, escrito dormido)
“Registro 1: YA ganas de irme. La obs no dura. ¿Qué es lo que hacen realmente? Música fuerte. Cigarro. Oídos. Tiempo suspendido. Mientras. Olvido. Eternidad vacío. Ojos, sonríe, y hablahabla. ¿Qué los une? ¿Qué sustancia es esa que se tiende entre las personas? (o las personas se tienden sobre la sustancia?)
¿Importa DE QUE se habla? O solo es ESO que hay, existe o no, quizá solo grados de ESO. Si hay ESO, hay algo, hay charla. Interesa. ¿Interesa? O solo es el otro que, en realidad, es yo. Siempre es yo.
Dar la espalda. Esconder. Aislar. Ocultar. Rechazar. Expulsar. Mundo. Otros. Mujeres. Distancia. Brecha. Abismo. ¿Colores? Negro, por supuesto.
¿Cómo se salta? Queriendo. No quiero. No me interesa. Es quizá el sol.
Apenas un esbozo, unas manchas desperdigadas en la tela que insinuan formas, temperaturas, atmosferas. Una situación. Algo a desarrollar.
Acrílico sobre tela. 120 x 80cm.
Mis premisas para inagurar los treinta: a. Salir de la composición de un solo personaje b. Pintar una situación. Componer. c. El fondo no es mera envoltura de la figura, sino que ésta emerge de él.
Otro work in progress. No estoy seguro qué traté de plasmar acá. Esta pintura la comencé hacia fines de enero. Y la había abandonado. La retomé hace unas semanas. La idea sigue. Alguien defendiéndose. Miedo. Angustia. Una presencia fuera del cuadro. Y la pincelada que todo lo envuelve. Y la sensación de que todo vuelve. Recurrencia. Karma. Compensación. Me toca a mi, te toca a vos, me toca a mi, te toca a vos, me toca a mi. ¿Cuando se sale del ciclo?
Agrego algunas fotos parciales que permiten ver un poco mejor la pincelada...
Estos textos tienen unos días. No pensaba publicarlos, porque fueron mas bien arrebatos de una mañana en la que pretendía esquivar, haraganamente, el acoso laboral. Aviso entonces (en un intento desesperado de soberanía sobre mis palabras) que lo aquí escrito no son más que estados, estados sin destinatario ni destinador. Escritos que recorren únicamente sensaciones absolutizadas. Allí van... y sepan recordar, jeje, que lo mío es la pintura!
1. De la pavorosa promiscuidad de lo génerico o la intercambiabilidad del anonimato
Veo ahí huellas de nuestras palabras el mundo como plastilina de nuestro verbo golpeamos y decimos, mordemos y pensamos
(como si pensar no fuera hacer, un hacer privado, sin testigos, un hacer sin que nos acusen o responsabilicen, pero que deja huella, claro que la deja, huellas de esas que quizá sólo Poirot pueda encontrar, pero que están y señalan...)
Queremos testigos a veces Queremos cuartucho solitario otras tantas, Arriba o abajo, pero no ahí, no ENTRE sino lejos por fuera del borde, fuera de la periferia que se hace centro cuando la miramos mucho
Y de repente el mundo nos dice que existimos que quizá no importe cuánto, porque no se trata de cuanto sino de la afirmación simple o quizá del cómo pero lo que importa entonces es que para alguien uno es mundo
Y de repente el mundo nos pesa y eso que queríamos es ahora carga y cuando nos abandona la liviandad que queda nos deja sin aire de tanto subir y subir
Entre el mundo y yo, entre yo y el mundo, mi cuerpo Entre vos y yo qué?
------------------------------------------------- 2. No me doy cuenta que existo Hasta que te pego y me la devolvés
Me veo arrojado / repiqueteando Escupo acá / Escupo allá Quiero ver donde pega / donde engancha / donde vuelve Porque en la reacción me encuentro en la devolución -digo- existo
¿Atrapado en la réplica? no quiero escribir identidad pero esa es la palabra No quiero psicologizar pero es quizá lo que hago
Digo -entonces si mi identidad aparece ahí en ese volver del afuera en ese vómito que regresa Si existo en tanto rebotado Si sólo existo en tanto deflectado No soy sino un mero eco de mi voz?
ps: alguien me dijo, con tino, que para poesía le faltaba metáfora, y para ensayo le faltaba explicación. Inaugaramos así un género, el del poesayo.
A ver.... tomé un par de vasos de cerveza. Ok, quizá fueron tres o cuatro (sí, soy de los obsesivos que usan "par" sólo para decir "dos", salvo contadas excepciones...) Hacía unas semanas había sacado una foto. Honestamente, era muy mala. Sin luz, fuera de foco... de esas que apenas se ve algo. Algo, justamente, tenía, a pesar de todo. Algo que me servía como disparador de una intuición. Así que, dejándome llevar por dicha intuición, abandoné la foto y empecé a pintar. Y no se por qué, a medida que esta pintura iba tomando forma, a medida que del fondo, de la mancha emergía la figura, algo en mí iba cobrando intensidad. Simplemente: me sentí genial. Fuego. Elevación. Desapareció todo átomo de modestia o vergüenza residual. Y mientras avanzaba, corría adrenalina y sonreía.
Sí. Así como lo digo. Chocho.
Sólo para capturar la esencia eufórica del momento, transcribo conversación con mi representante y amiga, Ve Mathias.
A. tas ahi matias? tengo que mostrarte algo V. dale A. soy re groso. o sea. lo más. V. je A. cuando pinto algo que me gusta me agrando como sorete... en no se que... jajajajjajjaja... tomé cerveza además así que no se muy bien qué digo. pero me agrando, eso seguro. sorete con hidrogeno? como sapo de otro pozo? V. Borracho. me gusta muuucho A. viste?? o sea. todo bien con la modestia. pero pero soy un capo. jajajajJAJajaJaJAJ V. cuando uno es brillante, es brillante A. (mañana lo veo y lo odio, seguro) V. jajajaj, cuando pase el efecto A. claro. pero ahora me parece brillante. tengo que controlar el detalle. no lo tengo que pulir V. no lo toques, está ferpecto A. gracias :) pero no ta terminado. o vos decis... lo dejo asi? V. vos sos el artista
A veces, cuando estoy pintando o dibujando, sea en el medio que sea, me detengo y me digo: "faaaa, pero que grosso que sooy" ...después se me pasa. No dura mucho, pero durante un ratito, un fugaz instante, un diminuto instante en el vivir, me la creo y me siento lo más.
He aquí un retrato, en un estilo distinto, de Julis. ¿Ya doce años? Cómo pasa el tiempo viejo...
¡Ahá! Por un momento creí que ya lo había resuelto, que ya estaba terminado. Pero no. La señorita no se conforma fácil. Y está bien que así sea. Otra vez, reunidos en mi casa, Nadia, Ezequiel y yo, dimos forma a una tapa completamente distinta. ¿El resultado? Mucho mejor. Mucho mejor. Juzguen ustedes mismos.
ps: el pensamiento, para occidente, es tradicionalmente el bloqueador del espíritu. Pero, dicen los que saben, también es quien puede desbloquearlo.
De tanto llover colores / el arco iris quedó / petrificado en los cerros / en tus ojos / y en las flores...
Conocí esta canción del Chacho Echenique gracias a la hermosa voz de Nadia Szachniuk. El destino hizo que, por amistades comunes, la reencuentre en más de una ocasión. Encontré en ella no sólo una cantante talentosa y completa, sino también una persona con un dimensión y riqueza espiritual sorprendentes. Diría (y se que suena exagerado, pero eso es pq no la cononcen) no de este mundo. En agradecimiento a su música, alegría y generosidad, hoy surgió una improvisada tapa para un demo de tres temas. Sentados en ronda, ella y Ezequiel miraban mientras pintaba y sugerían, sumaban sus voces. Y estoy contento con el resultado.
El último post data del 8 de enero. En este tiempo hice unas cuantas ilustraciones, un par de tapas de libros, una serie de retratos. De todo esto, quizá uno amerite ser mostrado. El resto no.
Sin embargo, en lo que a telas se refiere, allí donde la expresión manda en su fuerza pura, allí donde deberíamos imitar escenas ilustres de un actor exaltado mimetizando a un pintor (dado que así deberiamos ser todos los pintores, se dice y queda bien, como un Francis Bacon poseído arrojado furiosamente sobre la tela), así, lo que se dice así, no hice mucho.
Creo que existe una ecuación (en realidad, un silogismo), una relación simple entre los momentos activos e inactivos en la pintura. Me encantaría compartir esta ecuación, pero al voyerismo exibicionista, esta vez, le gana un pudor pueril, una reticencia gris. Imagínenla, si gustan.
Esteeem. Bueno. Resulta que estaba yo mirando el cuadro azul (cuadro que pueden ver en el post anterior), ese con franjas verticales de colores (amarillas , verdes y rojas) y... esteeemm... bueno, la verdad es que sentía como que le faltaba algo...
No soy un gran fan del arte no figurativo. Ni para verlo, ni para hacerlo. Sin embargo, en el último tiempo (desde abril, más o menos) aprendí a valorarlo. A encontrarle fuerzas. Intensidades. Colores. Vibraciones. Eso al menos, en tanto espectador. Como artista, mis aproximaciones son aún laterales, sigilosas, lentas. Pero, tengo que admitirlo, si hay algo que sí encontré, es que esta forma de pintar permite apagar la cabeza. Viajar y perderse en una pincelada sin forma ni destino, ausente de intención y puro gesto. Un simple habitar, un camino hacia ningún lado y cuyo disfrute es, simplemente, el de palpar cariñosamente el ahí (aquí) y ahora.
Acrílico sobre tela. 50x40. Hacía bastante no pintaba en tela. Resultó una experiencia catártica y muy gratificante. La pincelada cargada, los bordes sinuosos, las texturas y olores, el agua cada vez mas oscura, los resultados imprevistos. El enchastre, la materia, sigue superando cualquier expresión digital. La foto no es muy fiel pero alcanza por ahora. Veré si puedo conseguir otra.
Feliz navidad.
"It was late November, I think, and I was thinking about the whole Christmas thing: the birth of Christ, the Wizard of Oz, family murders, and quite frankly, I was depressed." Joe Harper en Midwinter's tale.
ps: noté que es la tercera (o cuarta) pintura en la que pongo una mujer con los ojos cerrados, cosa extraña con lo que me gusta hacer ojos. Relacionándolo con el post anterior de las miradas, resulta muy significativo no?
Me fascinan las miradas. Siempre lo han hecho. Desencadenan en mí profundas pero sutiles energías, poderosos mecanismos emocionales y una diversidad de estados que me gustaría detallar. En ocasiones, quedé sostenido EN una mirada, cariñosamente atrapado, seguro pero a sólo milímetros del suelo. He viajado y recorrido mundos imposibles con una mirada. Más de una vez, dificil olvidarlo, me he disuelto con una mirada. También por encontrar una mirada, el mundo ha desaparecido, se ha vuelto borroso, difuso. Con ese hallazgo imperfecto se han detenido pulsaciones, expandido cuerpos, dilatado poros, incrementado temperaturas. Parece el más "intangible" de los sentidos, y sin embargo, es tan profundamente cuerpo en sus efectos... Conocí miradas que sonrien. Miradas que reprueban y censuran. Miradas que acarician. Miradas de fuego. Miradas de hielo. Miradas que transportan, miradas viajeras, acróbatas, nómadas, granjeras, y claro que si, miradas de colores.
Hay, también, intensidades en la mirada. No son los ojos. No es su forma ni su color. Es una fuerza intangible que está detrás de las órbitas, o alrededor, que la mirada convoca y dirige. Fuerzas que no caben en un cuerpo.
Pensaba también que la mirada tiene gran parte de su fuerza, magia y hechizo, en que siempre se trata de un encuentro. La dualidad emisor-receptor no tiene nada que hacer acá. La mirada ES encuentro. Es cruce. Que sea abrazo o choque, garra o caricia, dependerá del tipo de encuentro que logremos.
Quizá sea por esto que no puedo pintar miradas. No puedo capturar sus potencias, sus efectos; lo que pueden, lo que hacen. Lo intento pero sólo consigo ojos, formas sin fuerzas. Pensaba ilustrar esto con un par de ojos que aún a veces me persiguen, cuando bajo la guardia, cuando el pasado parece hincharse y hacerse presente. Ojos grandes, profundos, brillantes, abisales, café.
Pero en este caso, odio la palabra ilustrar. Tiene un sospechoso hermanazgo con ejemplificar.