Cada tanto me veo en la necesidad de explicar por qué no soy un gran fan de las láminas de Bargue.
En este intento explicativo siempre busco separar las láminas en tanto producto estético (más bello menos bello) de sus pretendidas funciones y excelencias pedagógicas (en las que se presentan como una primera instancia ineludible del entrenamiento académico, con su tipo de simplificación, su utilización de rectas como estrategia de construcción, lectura cuasi bidimensional de contornos etc) y de lo que más me incomoda en realidad que es su modo de circulación en la actualidad.
Estudiantes que comienzan me preguntan por ellas, esperan encontrárselas al inicio de su entrenamiento y se sorprenden cuando este encuentro no se produce (o sólo sucede esporádicamente)
Paso a intentar explicar por qué no les doy un lugar preferencial en la formación.
1. Cuando digo que me incomodan sus modos de circulación tiene que ver con que en la actualidad su ubicuidad tiene una función de legitimación de la propia práctica pedagógica, y una pretensión de enlace automatico con el pasado. La mera utilización de las láminas vendría a conectar con una "arraigada tradición" que enlaza nuestra propia práctica con la historia del dibujo academico, un pasado recuperado que por su permanencia mostraría su eficacia y su verdad.
La incorporación de las láminas en el proceso de enseñanza funcionaria así como una suerte de argumento de autoridad, autoridad que provendria de una utilización fundada en la práctica y tradición histórica de la enseñanza académica. Y aquí tenemos un primer claim infundado, que es el del lugar de las láminas de Bargue en la historia de las técnicas de enseñanza. A quiénes iba dirigido y cómo surgió contradice esa pretensión. Pero ya llegaremos a eso.
De este último punto se desprende lo que para mi es más nefasto, que es la elevación a metodología sagrada, con una gran movida de marketing mediante, junto con el sight size (del que otro día hablaremos), en donde tenemos a todos los estudiantes haciendo copias de laminas de Bargue diciéndoles que así se estudiaba antes. Que habría algo especial en ellas (sin justificación) que automáticamente nos haria... académicos? Y no sólo eso, sino que tienen que hacer copias milimétricas que le llevarán meses de trabajo.
(Caveat: algunas academias o lugares de enseñanza contemporáneos las usan como un material más, por que les gusta y es cómodo y ya. Cómo algo a partir de lo cual enseñar algunas cuestiones puntuales pero que a. No tiene valor sagrado y b. no necesitan estar tres meses con una copia al micro milímetro copiando efectos propias de una litografía más que de un dibujo. Esta utilización me parece más sensata)
Vamos ahora con la pretensión histórica
1. Si bien es cierto que a lo largo de la historia de la práctica del dibujo, en lo que podemos llamar una tradición pedagógica que empieza en los talleres y es previa a las academias, existió la práctica de empezar bidimensional (copia de grabados, copias de dibujos del maestro, etc) para luego pasar a yesos y después el trabajo del natural, en la época que nos atañe (pasada la mitad del siglo XIX) los jóvenes que llegaban a l'Ecole o a algunos de los más grandes ateliers franceses comenzaban directamente a trabajar de los yesos. No había láminas, no en esta instancia. El Atelier de Gerome nunca incorporó las láminas de Bargue (ni ningún otra). Ni Bonnat. Ni Cabanel. Ni Pils. Ni Julian.
Dónde se usaba esta herencia bidimensional? En las escuelas politécnicas o de enseñanza de dibujo a nivel escolar (asociada a la necesidad creciente de la industrialización, que necesitaba formar mano de obra proletaria especializada). Acá sí circulaban las láminas, de Julien por caso, pero hubo otras. Las de Bargue tendrán su origen acá, como respuesta a un problema de formación escolar.
2. Qué problema escolar? Alrededor de 1870 hubo en Francia una suerte de exposicion nacional de trabajos de alumnos de distintas escuelas e institutos ("secundarios", politécnicos y de diseño, NO ATELIERS ni ACADEMIAS) que fue muy criticada por la baja calidad de los trabajos. Ahí Gutpill vió oportunidad de un negocio a nivel estatal-nacional y encargó a Bargue- Gerome el diseño de nuevo material de referencia para dichas escuelas. Gerome ponía su nombre y reputación, el trabajo lo haría Bargue. Se trataba de otorgar a las escuelas modelos "de mejor nivel". No estaban pensadas como primera instancia de un entrenamiento específico de academias ni ateliers "profesionales" sino como una instancia de rudimentos del lenguaje de dibujo en instancia escolar. De hecho, no hay registro de que Gerome las haya usado en su atelier nunca. Eso no quiere decir que mas adelante, debido a su difusión, algunas academias o ateliers pequeños, provinciales o de recursos limitados no las incorporaran para la fase inicial, pero en general empezaban directamente de calcos y seguidamente del natural. También se popularizaron poco después como herramientas de formación en el hogar o a distancia.
A qué voy con esto?
Que las laminas de Bargue no fueron concebidas (ni se utilizaron durante los primeros años) para academias o ateliers profesionales. Que eran un input de trabajo mas, de las decenas que de acuerdo a las modas se iban renovando a lo largo del tiempo.
Es interesante la historia de las distintas láminas de referencia que circularon en el siglo XIX y XVIII (las de Julien es la otra serie super conocida. Las de Yvon, las de Cave, etc) y sería interesante evaluar las razones por las cuales las láminas de Bargue se terminaron imponiendo en el último cuarto del XIX (hipótesis que no arrojaremos hoy, pero que de acuerdo a algunos autores puede tener que ver con que el tipo de síntesis que ofrecía era similar al de la fotografía; agregaría las cuestiones de eficacia instrumental en cuanto a qué eran más "simples").
Pero es importante entender que pese a los claims, las láminas no estaban concebidas como un método, nadie las llamaba "el método Bargue", sino que en el mejor de los casos eran un recurso o instrumento asociado al procedimiento académico del período, con sus preferencias estéticas y pedagógicas.
Ademas de proporcionar modelos "bellos y correctos", presentando un cruce entre idealización y realismo que estaba en voga en la época (Julien redondito y romántico habia quedado viejo, las modas y estéticas son parte de la historia) sugería una serie de pasos estandar que eran utilizados casi por default en los ateliers. Simplificación, uso de grandes lineas que tiendan a la recta en las sintesis iniciales, tratamiento al inicio cuasi bidimensional del contorno, separación clara de luz y sombra, etc
Mas allá de los meritos estéticos que podamos atribuirle a cada una, muchas láminas anteriores usaban una linea que casi desde el inicio buscaba ser tridimensional, y en particular las láminas de Julien eran mas confusas para un principiante dado que el contorno era mucho mas modulado, la sintesis mas compleja y el agrupamiento de las sombras, dado que daba prioridad a un modelado abierto via trama, era mas dificil de leer.
Para terminar entonces
No se trata para mí de rechazar las láminas de Bargue sino de quitarle su pedestal y sus pretensiones: tiene su utilidad, pero también hay otras láminas posibles (o copiar a Miguel Ángel, Rafael, Pontormo, Boucher) que pueden sumar otro tipo de recurso respecto a la línea y sus posibles. Usen las referencias que les gusten. Vayan al natural lo más pronto que puedan. Desconfíen del marketing de la tradición y de las metodologías sagradas. Amén.
Algunas laminas del Cours de dessin de Julien (1830 aprox)
Solo algunas del siglo XIX, hay muchas mas

No hay comentarios.:
Publicar un comentario