28 agosto 2011

Philippe de Champaigne Master Copy (I)

He aquí una copia en proceso de un cuadro (Cristo yaciente) de Philippe de Champaigne, quien según parece nació un 26 de mayo (eh! como yo!) de 1602, y falleció allá pór el año 1674.

Elegí esta obra porque me encantó el modo en que trabajó la anatomía y el modo en que iluminó el cuerpo. Aunque es Cristo (no podía ser de otra manera con esta gente) me hace acordar inequivocamente al Che. La idea es hacer el cuadro en grisalla, modelarlo casi por completo, y después aplicar películas transparentes y semitransparentes de color.


Es interesante ver, comparando esta copia con la de Ribera, cómo cada una te exige cosas diferentes, te hace pensar enfoques distintos, y te enseña algo novedoso. Veremos qué aprenderemos de ésta.

El dibujo
Comenzamos por el dibujo. Dado que era especialmente el dibujo lo que amenazaba con presentar dificultades, pensaba hacerlo despacio y detallado en papel, para después ampliarlo y hacer un transfer, pero me dio cierta impaciencia, así que fui directo a por él sobre la tela, con carbonilla. Es increíble como ciertas tendencias de horizontalidad o verticalidad inherentes a nuestro sistema de equilibrio te hacen mover las cosas en direcciones incorrectas. En el segundo dibujo puede verse como la pantorrilla y el pié comienzan a desplazarse hacia arriba. En el tercero lo corregí (pero aún quedó demasiado horizontal, cuando entre el pie y la cabeza existe una diagonalidad más prononciada)



La distribución inicial de luces y sombras: saliendo del blanco de la tela
Terminado el dibujo, y sin preocuparme por fijar la carbonilla, comencé a hacer un wash con tierras, con la idea de dubrir el fondo y las sombras, de modo de poder ya ver una distribución incial y básica de los valores. Seguidamente, comencé a esbozar un modelado rápido por distintas partes del cuerpo, ya buscando medio tonos. Todo este trabajo inicial no es más que búsquedas preliminares. Una suerte de boceto.



Primer modelado
Una vez establecida una suerte de versión preliminar "acuarelosa" (aunque siendo siendo óleo, nada más que muy diluido), comencé a modelar zona por zona, pero buscando avanzar rápido, esto es, no pensando que debía atacar cada zona "a terminar". Empecé por las zonas más iluminadas, de modo que me sirvieran de referencia cuando quisiera empezar a "apagar" las demás zonas.




07 agosto 2011

El maestro Ribera

Hay saberes que no nos cansamos de redescubrir. Cosas que ya sabemos, que ya escuchamos, pero que cada tanto redescubrimos y encontramos en ellas un nuevo nivel de verdad, o un nuevo nivel de refinamiento, de potencia. Por ejemplo, una cosa entre tantas otras pero que es la que este post motiva, cuánto se aprende al copiar reflexivamente las obras de grandes maestros.

De composición, de cómo decidió mostrar algo, de anatomía, de paletas y colores, cómo enfrentó y resolvió problemas, cómo genero texturas, etc, etc, etc. El simple hecho de hacerles preguntas y tratar de aguzar el oído para escuchar sus respuestas, respuestas silenciosas pero que están ahí y son elocuentes en su mutismo de mera presencia.

Ribera es uno de esos maestros que cada tanto redescubro. Me fascina el poder de sus claroscuros, sus cuerpos llevados al límite, muy cerca de lo grotesco pero sin llegar a serlo, el modo en que trabaja la materia, etc, etc, etc. Terriblemente infuenciado por Caravaggio, pero con un sentido negro bastante más desarrollado, y al lado de éste último, las pinturas de Ribera tienen mucha más carga matérica.

Cuestión que hace poco revisando pinturas que podían servir para mis alumnos, reencontré una que me dió muchas ganas de trabajarla. Una que siempre me gustó y que ahora me pedía explorarla. Y así fue. Una gran grata experiencia.

Les dejo el proceso.
El comienzo:
Esta vez, decidí no dibujar.
Comencé directamente sobre la tela, Teñí la tela con tierra sombra tostada, y fui levantando las luces con trapo, con pincel grande, pensando en masas de luz y tratando de establecerlas. Nunca habia dibujado directamente sin trazar líneas. Cuando dibujo con el pincel, dibujo tirando direcciones, es decir, igual que como dibujo con lápiz. Este fue distinto, directo a buscar los espacios de la luz. Interesante, la cabeza funciona de otro modo así.


Una vez establecida la síntesis de luces y sombras, empece a trabajar con pintura opaca por encima. Al principio fui despacio, buscando demasiado pronto el modelado (aunque por supuesto es una alternativa válida y con la que he trabajado). Después cambié de opinión y de pincel (por uno más grande) y empecé a trabajar con más materia y más en masas, dejando el modelado para después.




En el cuerpo lo dificil era generar esa piel curtida, texturada, torturada. Fue interesante la exploración para buscar que tipo de pincelada podía ayudarme a capturarla.




Etapa final.
Hubo varias cosas que decidí tempranamente que modificaría. Por ejemplo, la iamgen me sugería con mucha fuerza una figura emergiendo de las sombras. Para reforzarlo, decidí omitír la información en las sombras y remover la cruz. No tan intencionalmente, me encontré con que había rejuvenecido a San Andrés y lo había hecho una especie de Larralde honorable y un poco más saludable



Copia de "San Andrés", de José de Ribera.
Óleo sobre tela. 60x40 cm